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25 junio, 2019
 

Alemania, en búsqueda de su nueva identidad

Mediante encuestas dentro y fuera del país, Alemania dio inicio a un profundo análisis de sus raíces, incorporando a los países vecinos

 

Alemania, probablemente desde la reunificación, ha enfocado sus esfuerzos en encontrar su propia imagen y ahora ha agregado un nuevo capítulo a esa historia a través de una encuesta realizada por el Goethe Institut en 18 países de la Unión Europea.

Los resultados de esa encuesta forman parte del libro “Kanon und Bestenlisten” (Canon y las listas de los mejores), que apareció en la editorial Steidl.

Ese esfuerzo por buscar la propia imagen en el espejo de Europa es parte de un proceso de la búsqueda de la identidad nacional alemana.

Tras la caída del muro de Berlín en 1989 se inició este proceso, el que empezó a darle legitimidad a la pregunta sobre cual sería la nueva identidad alemana y a despertar un interés por la  opinión e historia por fuera de los círculos especializados.

La primera de las encuestas preguntaba sencillamente por el alemán más importante.

Los primeros cinco lugares fueron ocupados, en ese orden, por Konrad Adenauer, el primer canciller de la postguerra, el reformador Martin Lutero, Karl Marx, los hermanos Sophie y Hans Scholl -mártires de la resistencia contra el nazismo- y Willy Brandt.

En los siguientes cinco lugares el tema político perdía peso frente a la cultura y seguían Johann Sebastian Bach, Johann Wolfgang von Goethe, Johannes Gutenberg -inventor de la imprenta-, Otto von Bismark -fundador del Imperio Alemán en 1871- y Albert Einstein.

Ahora, con la aparición del libro en que se registran los resultados de la encuesta en otros 18 países europeos, resulta interesantes resaltar las diferencias de esa lista con la lista de “Unsere Besten”.

La Canciller Merkel, aparece en todas las listas salvo en la italiana.

La ausencia de Merkel en la lista de “Unsere Besten” en principio no es extraña, si se tiene en cuenta que en ese momento ni siquiera había llegado a la cancillería. Sin embargo, sí resulta significativo que no se incluyese a Kohl ni, en el lugar de Merkel, al canciller de la época, Gerhardt Schröder.

Probablemente, mientras que los encuestados por el Goethe se dejaron llevar en un primer momento por la actualidad, en la votación de 2003 había un ambiente que llevaba a pensar en momentos históricos decisivos. Adenauer, como canciller de la reconstrucción, y Brandt, como símbolo de la nueva Alemania pacífica, eran figuras que en ese contexto no podían ser pasadas por alto.

En la votación de “Unsere Besten” había una regla según la cual los votos por Hitler no se contabilizarían.

En la encuesta del Goethe Institut, en cambio, se aceptaban las menciones a Hitler que aparece en el noveno lugar en la lista francesa y en la griega en el octavo. Para los lituanos es tercero, después de Merkel y Goethe y antes de Beethoven, y “Mi lucha” ocupa el puesto 9 entre los libros

Para los portugueses Hitler es sexto, para los eslovacos séptimo, por detrás de Günter Grass y por delante de Franz Beckenbauer, para los checos quinto y para los turcos tercero.

Pese a la aparición de Hitler en las listas mencionadas, la generalidad de la encuesta apunta a que la percepción que se tiene de Alemania en otros países de Europa tiene actualmente menos que ver con el nacionalsocialismo que con aspectos culturales o científicos. Goethe y Einstein están en casi todas las listas.

La presencia reiterada de Merkel, ademán, apunta sin duda a la percepción que se tiene de Alemania como potencia económica europea.

Estos estudios que ya llevan casi una década desarrollándose, sin dudas no han logrado culminar con la desafiante pregunta respecto de la identidad del pueblo alemán. Deberán pasar años y  terminar con el sentimiento culposo que aún sienten después de la Segunda Guerra Mundial, para que Alemania pueda mirar sin tapujos ni vergüenzas su Historia, tradiciones, cultura y conductas. El proceso ya comenzó, Alemania ya está resolviendo sus preguntas y saneando sus heridas para poder construir finalmente la imagen de país que quieren verdaderamente establecer, proyectar y consolidar después de su unificación como nación y su fortalecimiento democrático.